Noche sin luna - Marcos Sainz

Estamos aquí, juntos, los dos por ultima vez... bajo el cielo de la noche mas oscura de toda mi vida.
Quiero despedirme de ti, aunque quizás mis palabras ya no te lleguen, pero no puedo soltar tu mano quedándome en silencio, me gustaría que te quedaras a mi lado por siempre.

Esta vez no pude protegerte, pero yo fui el único que día a día se sentó en esta silla, aquí junto a la cama, siempre te prometí que jamas iba a abandonarte.
Intento imaginar como sera mi vida cuando te hayas ido, pero es en vano, tal cosa como la vida no seria posible, no para mi. A veces intento recordar como era mi vida antes de que llegaras a ella, pero nada puedo recordar, es como si hubieses estado a mi lado por siempre.
Miro por la ventana y solo veo una parte del mundo por la cual nosotros caminábamos de la mano, jóvenes, mientras íbamos creciendo juntos... los recuerdos se vuelven heridas ardiendo y esta se vuelve la despedida que mas me duele. Con cada palabra se borra una parte de mí.
Es nuestro adiós, y diría que te recordaré siempre por esa hermosa sonrisa, por esos grandes momentos o por tus cálidos abrazos, pero eso seria mentir. Jamas podría sacar de mi cabeza la imagen de estas ultimas semanas, donde la esencia de mi vida yace sobre una cama, sin fuerzas, casi sin vida, sin poder llenar ese mundo que ven mis ojos. 
Quiero que me perdones antes de que te vayas, yo siempre di lo mejor de mi, siempre me esforcé como no creí posible, porque me dabas las fuerzas para ser invencible, pero esta vez no podré salvarte, esta es la batalla que no podemos ganar... Perderemos, sí, pero habremos estado juntos hasta el final, yo cuidándote y tu luchando, ambos sin soltar la mano del otro. 
El entrar en esta habitación en este ultimo tiempo ha sido algo duro para mi, el vierte allí sin fuerzas, entre las paredes húmedas y agrietadas, bajo una luz tenue y parpadeante, casi hace que se opaque tu luz. 
Cuando te vayas yo ya no podre volver a entrar aquí, solo lo haré una vez más, para ya no volver a salir, entrare con nuestra foto en mis brazos, la cual miraré fijamente, recordando aquella promesa mía, de que si algún día te ibas yo te iría a buscar.