Sentada, sola,
sumida en su mente,
sin saber que la observo.
Se pregunta porqué no llora, no habla, no nada;
se pregunta porqué no todo.
Escucha, mira al cielo y fuma,
una y otra y otra vez.
Cae a un oscuro pozo sin fondo.
Extraña a alguien amado y roto,
extraña y odia extrañar.
Vacía y llena, simplemente vive,
sin nada importante
y con amor escapando entre sus dedos.
Reclamada o no, ella vive,
sola hasta la madrugada,
con música, cigarros y libros.
Muere, todo su culpa y sonríe.
Sonríe porque sabe que es por ella, por nadie más.
Con una pluma tatuada en el alma trata de volar libre,
pero cariño, se precisa más aún que una simple pluma;
se precisa felicidad y energía,
no sólo las ganas de escapar y fallar.
Necesitas compañero que te atrape si caes,
alguien con quien gritar lo bien que estás,
porque todo sola no puedes,
no puedes cargar el mundo en tus hombros y volar.
La libertad cuesta,
te la ganaste y no lo sabes.
Sigues probando,
solo cierra los ojos y siéntete flotar,
reír, llorar, ganar, perder,
morir, vivir, sin miedo, sin más.
-Éste poema es del 2015 y lo encontré hace poco, estando con Marcos Sainz, y ambos coincidimos en que se debía publicar. Muestra cuanto avancé y como mi pensamiento lentamente fue cambiando. No está perfecto, pero me enorgullece mostrarlo, lo que fui y lo que pasé.
Cuenta toda una historia detrás, que superé con ayuda de otros que también querían volar. Y juntos, hasta el día de hoy, seguimos aprendiendo de a poco a ir flotando, sin miedo, sin más.