Blanca Muerte - Marcos Sainz

La muerte se sentó a su lado,
ella, mujer blanca y de pelo negro,
de labios rojos y vestida de negro.
Y él, solo un vago de rostro cansado.

La bella muerte lo miro con deseo
pero él la ignoro con recelo.
Firme su vista al frente tenía
aún sabiendo lo que ella quería.

Y el solitario moribundo veía
que sus últimos segundos se consumían
bajo la noche de su olvido
y con la muerte tarareando en su oído.

La hora de marchar había llegado,
y ella sujetó con fuerza su mano,
 gozando el final del momento vano,
de la vida que ya había terminado.

 Blanca le otorgó un último deseo,
el ansiado último de sus besos,
posando entre sus labios,
un cigarro color de huesos.

El aspiró ansioso los humos negros,
 volviéndose parte de estos,
a la par que un montón de cenizas
 de su cuerpo al suelo caían.