Desordenados - Fede Juncal

Corría sin fin sin saber a donde llegar, agotando todo el aliento que sus pulmones le permitían, expulsaba gritos de auxilio y las caídas se volvían algo común, el sudor también formaba parte de ello y todo esto lo causaba un miedo, alguien lo perseguía y él no sabia que era, pero corría, tan poderoso miedo que sus efectos causan un desorden, desorden que tal victima no es capaz de detenerse a ordenar y tampoco a analizar porque me tiene miedo, la suciedad se sumaba al desorden de tantas caídas, cada vez se parecía mas a mi y mis intenciones para nada eran lastimarlo, una sonrisa surgía de su rostro, finalmente me había dejado atrás, la verdad es que yo sabia que nunca lo alcanzaría pero no perdía nada con intentarlo, al fin y al cabo si lo lograba no sabría con totalidad si me ayudaría con alguna moneda, su billetera cayo en tanta desesperación que al recogerla y levantar mi vista, el desorden en persona se había marchado.
Buscando se encontraba ahora él, parecía yo, sudoroso, sucio, desordenado de cierta forma, intentaba encontrar alguien que lo ayudara a volver a su hogar, sentía lo que yo, rechazo cotidiano por un desorden que me resulta imposible ordenar, alguna moneda pedía con toda la amabilidad del mundo a los inconscientes caminantes ordenados, parecía que con solo un gesto decía «ayúdame a ordenarme», nunca lo perdí de vista, las calles son mi hogar me resultaría raro si me perdiera, me acerque con cautela, sabia que si a la distancia me visualizaba el pánico volvería a él, lo tome del hombro y se volteo, lo primero que observo fue su billetera y luego a mi.
-Se te cayó esto- dije.