Despidiendo los recuerdos del ayer - Marcos Sainz

Es como siempre te dije que sería ¿Lo sabías?
Noche tras noche suena cierta música triste en el aire, y en penumbras un alma solitaria bebe una pequeña copa de licor. Soy yo, las cenizas que quedaron en el viento, soy yo, un alma fragmentada preguntándose si desde tu partida en algún momento, aunque sea por un segundo, miraste atrás. Soy yo, frágil, débil, solo, despreciado, sin una motivación para estar aquí, escribiéndote tantas veces palabras que jamás llegaran a tus ojos.
Extraño aquellos tiempos… donde el sol solía iluminar al mundo gris, haciendo que todo brille con cierta sutileza majestuosa. ¿Recuerdas acaso todos aquellos pasos que dimos juntos de la mano mientras que observábamos al mundo imaginando nuestro futuro ideal?
Sigo siendo el mismo soñador de antes, de eso no hay duda, sigo siendo ese niño impaciente y nervioso, pero también apasionado y valiente, aunque esto no sirve de mucho cuando tan solo soy algo incompleto, tan solo una mitad.
Extraño sonreír sin razón, solo porque algo nace en mi, desde hace tiempo que nada ni nadie puede causarlo de la misma forma que tu solías hacerlo, solo efímeras sonrisas se me escapan al escuchar tu nombre, y al recordar esos momentos donde estando juntos el resto del mundo se desvanecía y el tiempo se detenía, volviendo al momento más simple tan perfecto.
No fue hace mucho la última vez que te vi, mis ojos reflejaban un color gris oscuro, y aunque estábamos a tan solo unos pasos realimente nos encontrábamos a un abismo de distancia. Hubiera dado todo lo poco que me queda tan solo por acariciar tu suave pelo por última vez, o por oler tu dedicado perfume mientras que mis ojos se cierran con completa tranquilidad.
Quizás tu camino hoy te lleve a estar lejos, quizás seas como una estrella fugaz, algo raro de ver pero realmente hermoso, resplandeciente en el cielo tan oscuro de la noche, casi un milagro, pero lamentablemente efímero.
Mis ojos muertos, ya sin el privilegio de ser iluminados por tu luz, ven de de frente al pasar del tiempo. Lo bueno queda tras, la gente que alguna vez salude con amistad hoy se marchita y se pudre, todo lo que alguna vez fue cambia y se pierde, pero yo no, me niego a cambiar, me niego a dejar de ser, quiero escapar, quiero volver a mi paz, a mi época, a las sonrisas sin fin y a la libertad del alma. 
Todos están alejados de mi, todo muertos en sus propios caminos, pero después a fin de cuentas nada de esto me importa realmente ¿Acaso debería importarme esto cuando lo que más me importaba se rompió de la misma forma en la que se rompe un espejo al caer?
Estoy cansado… cansado realmente, cansado de mi soledad, cansado de que mis manos no tengan a quien acariciar, estoy cansando de vagar solo por el mundo, en pedazos, sin un lugar a donde ir, sin un motivo por el cual moverme. Necesito morir nuevamente para volver a nacer, cerrar mis ojos y caer en un sueño profundo, aunque no sé cómo lograrlo, solo sé que necesito alejarme nuevamente de este mundo, de las personas tan vacías que lo habitan, de las personas podridas que sonríen con falsedad. Necesito irme para jamás volver a ver otros ojos, necesito ser abrazado por la completa oscuridad, borrar mi existencia de este mundo y abandonar mis sin motivos.
Así que amor, me iré, está decidido, jamás volverán a saber de mi, estaré donde nunca nadie pueda encontrarme, solo, repitiendo una y otra vez en mi mente la película de nuestra historia, con la esperanza de que algún día llegue a mis pies un futuro tan digno como lo fue mi pasado junto a ti.