Semana y media en el tranquilo infierno - Aleska.W



Y los pasillos blancos y brillantes,
y vos tomando mi mano, reteniendome.
Y los extraños que me ven caer

Sentadas en la sala de espera,
abrazadas, sosteniendonos,
tratando de ser nosotras hasta que interrumpen,
me toca otra dosis.
Sabía lo que nos esperaba
y vos fingías que todo estaba bien.

Todas las frases sin terminar que dejé por ahí,
la mirada perdida y los titubeos,
ni siquiera lograba escucharte durante mucho tiempo.
No entendía, vivía en mi mundo
y todo era tan nuevo para mi
y vos seguías ahí.
Lo único que podías hacer era mirar mi confusión 
y pretender que era normal.

Decías que también los escuchabas,
para que no tema.
Te hacías oír sobre todas las demás 
y siempre sabías qué decir.

Y todo tu amor rodeándome, impotente,
tan aterrada como yo. tan insignificante.
Y después me pediste perdón por haber faltado tanto, 
sin saber cuantas noches dormías y te abrazaba, desolada.

De lo poco que tengo,
de las que llora por verme mal,
de las que lo da todo por mi sonrisa.

Y te emocionas por verme cantar,
me escribís cosas preciosas sin saber cuánto afectan,
y me pones los pies sobre la tierra las veces que sea necesario.
Y nuestra relación empezó a cambiar,
creciendo juntas, apoyadas la una en la otra.
Y te escuché cuando me necesitabas,
y me secaste las lágrimas mil veces y más.
Y comprendiste que no quería hablar,
que necesitaba tiempo para mi
y afinaste mi guitarra.

Y nos complementamos de a poco,
disfuncionales y perfectas.
Locas lindas que gritan a cantos,
bailan por ahí y ríen, siempre ríen.

Y esa sensación imposible de copiar que le das a nuestro hogar,
justo antes de dormir al sol con música en todos lados.
Porque tenemos alma de artistas,
corre por nuestras venas,
te tengo en mi sangre.

Y sin importar cuantas veces agache la cabeza,
agradezco tus miradas amorosas y manos que miman.


¿Por qué te amo, mama?
Porque te amo, mamá.
-Aruana, no Aleska. Porque con vos soy yo y nadie más.