Es
lo digno de la vida,
lo
capaz de ser apreciado,
es
el “todo”,
o
de todo,
o
quizás,
la
sobrevaloración de lo vulgar
sea.
Es
la lluvia de tinta que cae sobre las hojas,
las
gotas, que,
con gracia y elegancia
se
juntan y forman
el
homenaje de las cosas.
Versos
y versos
palpitando
como nervios expuestos.
Hojas
y hojas
sangrando
su tinta,
desgarradas
por los artistas
que
sin tener cuidado
dañan
este arte
con
sus palabras sin vida.
Y
la oda
Amaneció
como el honor a lo digno
elevándose
hasta lo alto del cielo
con
su luz,
con
su elegancia.
Pero
luego
cayendo
hasta lo oscuro
atardeciendo
con lo simple
y
apagando su luz
por
el uso
y
el exceso.