Un ser para olvidar - Marcos Sainz

Cuantas personas hay en el mundo, todas con sus historias tan diversas, algunas tan simples y otras tan complejas, todas distintas y a la vez similares.
Y ahora, yo quiero hablar brevemente de él, un ser sin nombre, sin importancia en este mundo, y el cual, seguramente se esfume en el olvido. Por eso quiero hacerlo, hablar de él y así, quizás, solo por un segundo, alguien pueda simplemente verlo.
Se puede decir que hoy su esencia aun vaga sobre las calles de una ciudad fría y llena de sombras, moribundo, tambaleándose de un lado al otro con cada paso de su andar. Sus ojos absolutamente negros ya no pueden absorber la luz del sol, todo para él perdió su color, su luz, todo se volvió de un tono gris amargo. Y también, sus manos ya no son las de antes, 
perdieron su sensibilidad, ya no han vuelto a sentir la suavidad de la piel ajena, ya no distinguen entre la calidez o el frío, y ni son capaces de sentir el dolor.  
Y él... vaga sin un lugar a donde ir o pertenecer, solo, ya que todo lo que está a su alrededor se marchita y se pudre, por eso todos lo evitan, su presencia atrae a la muerte, aunque este tipo de muerte no afecte la vida, sino que afecta las cosas en ella.
¡Que ser tan despreciable! dicen algunos, y seguramente eso también dirían los otros, pero esos otros prefieren olvidar que él existe, no gastarían ni una mirada en él jamás. Sin dudas es alguien que muchos desearían que jamás hubiese existido.
Pareciera ser alguien horrible, pero el pobre solo tuvo el infortunio de caer en un mal destino, que lo aleja y lo envenena. Ya solo le queda observar al mundo desde una pequeña ventana, sin poder formar parte de él, esperando cada día, a que llegue la noche, para que así la oscuridad llegue y abrace al mundo, y esta lo consuma, borrando los límites entre su cuerpo y su alrededor, y haciéndolo formar parte de algo, donde de él, solo su conciencia existe.