Fue durante el mes de febrero que un joven llamado Dante,
de aproximadamente unos 21 años, preparó con mucho esfuerzo lo que sería un fin
de semana ideal para él y para su novia. Ambos vivían juntos desde hacía ya dos
años, y aunque los dos tenían un trabajo no se podría decir que pasaban una
situación económica cómoda.
Las cosas se habían vuelto difíciles para ambos, el tener
que mantenerse con ingresos escasos había generado mucho estrés en su relación,
la cual llevaba casi unos 4 años en total. Dante era consciente de esta
situación, de este problema que ambos arrastraban, y sabía que de seguir así
todo el problema los llevaría a una inminente separación. Es por esto que él
preparó algo para poder revivir lo que su relación alguna vez fue, y por un
momento salir de todo ese estrés con el que convivieron durante meses, él
ahorró durante mucho tiempo, solo con el objetivo de aunque sea por un fin de
semana poder alquilar una cabaña en uno de los bosques más grandes del país, y
pasar allí uno de los mejores momentos junto a su novia.
A pesar de toda la mala situación él la seguía amando
como siempre lo hizo, pero ella cada vez iba perdiendo más el interés, aunque
cuando él le revelo la sorpresa de dicho viaje ella se emocionó y lo abrazó
fuerte por un largo rato. Hacía mucho tiempo que los dos no viajaban, la vida
en la cuidad los tenia abrumados y no encontraban un momento o un lugar para
poder liberarse de todo aquello, por esto el viaje era ideal, todo era
perfecto.
La semana previa al viaje cayó con mucha ansiedad en
ella, todo tenía que salir de acuerdo al plan, Dante no se sentiría en paz hasta
estar allí junto a su novia, y ya estaba todo reservado, todo listo, solo hacía
falta esperar.
Ese febrero fue un mes muy caluroso, pero a pesar de todo
ese calor Dante se congeló por un momento con una noticia que le cayó como un
balde de agua fría, a solo dos días de salir de viaje su novia volvió de
trabajar con un muy mal aviso, ella por temas de trabajo no iba a poder ir de
viaje con él.
Su desilusión fue total, y ella le explicó que lo mejor
para ambos era que ella no fuese a ese viaje, ya que su trabajo era muy
importante y por la situación no podía permitirse perderlo.
Al instante él se ofreció a quedarse con ella para
acompañarla, ósea cancelar el viaje, pero como ya el dinero no podía
recuperarse los dos tuvieron una larga charla, donde ella lo convenció para que
el fuese a ese viaje, así podría distraerse, y al menos pudiese disfrutar lo
que con esfuerzo el consiguió.
Los días pasaron sin prisa ni emoción, a él le costó
aceptar la situación pero finalmente se resigno al viaje, después de todo el había
esperado durante meses el poder ir. Cuando llegó el día de partir su novia lo
acompañó hasta casi la puerta del autobús, donde se despidieron con un beso
largo y un “hasta luego” cariñoso. El viaje duro un poco más de tres horas, las
cuales el pasó pensando y sumergido en su música, mirando por la ventana y
disfrutando del recorrido.
Casi al final del viaje el vio algo bastante intrigante,
a un lado de la carretera había un hombre que parecía ser anciano, agachado y
de espaldas, recogiendo una hipnóticas flores rojas, las cuales el nunca había
visto y de alguna forma eran similares a las rosas, pero más hermosas y únicas.
El ver esto lo dejo en blanco por unos segundos, y cuando recuperó el
pensamiento tuvo la idea de buscar algunas de esas flores, la cuales serian un
lindo detalle para cuando regresara, ya que al menos algo de allí podría llevarle
a la persona que amaba.
Finalmente el llegó a la cabaña, se estableció allí y sus
breves vacaciones comenzaron. Apenas llegó y dejó sus cosas salió afuera un
segundo, cerró sus ojos e inspiro fuerte el aire fresco del bosque. Allí solo
se escuchaba a los pájaros cantar, junto al ruido de las hojas ocasionado por
el viento que fluía entre los inmensos arboles que casi tapaban al sol, era un lugar
ideal, distante de aquel mundo abrumador que era la ciudad.
A pesar de la inmensa paz de aquel lugar él no
consideraba que estaba ahí para descansar, tenía la misión de buscar aquellas
flores, que por alguna razón ahora eran muy importantes para él. Llegó a la cabaña un sábado por la mañana y a
los minutos de haber llegado impendió un largo viaje por el bosque en busca de
las flores, viaje que duró hasta la noche, cuando el cansado u con las manos vacías
regresó a su cabaña a descansar para continuar con la búsqueda.
El domingo por la noche el debía regresar, así que se
levantó temprano ese mismo día, para aprovechar el tiempo y poder encontrarlas.
Realmente eran difíciles de hallar y en horas el no vio ninguna, buscó incansablemente,
yendo y viniendo, recorriendo la carretera por donde vino, el lago, casi todo y
sin éxito.
De pronto el se
topo por una elegante cabaña, de la cual salió la figura de un hombre algo encorvada.
Era aquel anciano que vio en la carretera recogiendo aquellas flores, y en ese
momento los ojos de Dante se abrieron enormemente. Sin perder tiempo Dante se
acerco al hombre viejo, diciéndole quien era y que buscaba, pidiéndole ayuda,
la cual aquel hombre accedió a darle y así ambos comenzaron a caminar por un largo
rato.
Los dos llegaron a un lugar donde había varios montículos
de tierra dispersos por todos lados, era un lugar muy silencioso y con muchos
tipos de flores distintas cerca de estos montículos. Y fue cerca de uno de
estos montículos de tierra, el más alto, que Dante las vio, allí estaban y eran
más hermosas de lo que el imaginaba.
El viejo saco una gran bolsa de su bolsillo y con mucho
cuidado arranco y envolvió todas aquellas flores, haciendo un ramo el cual le
entrego al joven.
Dante le agradeció mucho al viejo, y acto seguido emprendió
de viaje de nuevo a su cabaña, directamente a buscar sus cosas ya que se
acercaba la hora de volver, y caminando feliz de regreso volteo de repente para
recordar el rostro de aquel viejo que lo había ayudado, aunque para su sorpresa
el ya se había marchado, sin hacer ningún ruido, por más de que todo el bosque
estaba lleno de hojas en el piso.
A Dante poco le
importó eso, y solo apresuro su paso, estaba ansioso por llegar a casa, durante
todo el viaje de regreso el no podía cambiar la expresión de su cara, una
sonrisa enorme y un poco maliciosa, la emoción era desbordante.
Fueron tres horas largas, pero finalmente llegó a la
cuidad, y en unos minutos llego a su casa, donde se paro en la puerta de esta,
tomó aire por unos segundos y entró. Allí su novia lo recibió con una sonrisa
enorme y un gran beso, pidiendo que este le cuente todo lo que había hecho en
sus breves vacaciones. El dejo sus cosas sobre la mensa y antes que nada le entregó
aquel ramo de flores, lo cual le ocasiono un suspiro a su novia, quien amaba
las flores, cosa que Dante sabía bien.
Ella tocó los suaves pétalos de las flores y cerrando sus
ojos olio su suave y dulce aroma, fueron unos segundos de un silencio total en
esa casa.
Ella abrió de nuevo los ojos y lo miró directamente a él,
el cual de a poco iba riendo perversamente. Comenzó a sentir un leve ardor en
sus manos y al mirarlas estas tenían algunas manchas que se iban volviendo muy
violetas, casi de un color negro, justo en las partes con las que tocó los pétalos.
Ella se asustó e intentó pedirle ayuda a
su novio, el cual no movió ni un pelo, y el cual no cambiaba la expresión sonriente
de su cara.
Las flores cayeron al piso, junto a ella, quien intentaba respirar con todas sus fuerzas, mientras que el reía y disfrutaba de la situación. Sus ojos la miraban en el piso, y al levantarlos vio a aquel viejo quien le había dado las flores antes, el también reía junto con él, su plan había salió completamente bien.
Las flores cayeron al piso, junto a ella, quien intentaba respirar con todas sus fuerzas, mientras que el reía y disfrutaba de la situación. Sus ojos la miraban en el piso, y al levantarlos vio a aquel viejo quien le había dado las flores antes, el también reía junto con él, su plan había salió completamente bien.
Lo cierto es que en esa casa solo se encontraba Dante con
vida, su novia ya no la tenía y aquel viejo jamás existió, como tampoco aquella
cabaña elegante de donde salió, la cual solo era una choza completamente en
ruinas. Pero esto tampoco es del todo
cierto, aquel ser que se encontraba de pie riendo tampoco era Dante, era un ser
oscuro con el rostro de Dante, era un ser que habitaba dentro de él, un ser que
salió hace poco, cuando Dante describió lo que sería la traición más grande de
su vida, ya que su novia lo había estado traicionado desde que toda la crisis económica
surgió, e incluso ahora, con la falsa excusa de no poder ir al viaje por
problemas de trabajo, cuando realmente fue por otra cosa…
Este ser oscuro lo había ideado todo por venganza, el
llevar a Dante y a su novia hasta el bosque, para emerger allí y entregarle las
flores a ella, para que muriese en el bosque, y tanto él como Dante pudiesen
pasar desapercibidos. Fue un plan perfecto, el cual casi se arruina, y por eso
el ser oscuro envió a ese anciano, para engañar a Dante y guiarlo hasta las
flores, porque sí, Dante no tenía ni idea de todo esto.